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lunes, 24 de junio de 2019

Los Centennials y su relación con el trabajo - artículo


El presente es un artículo publicado en el diario La Nación, de la periodista Marilina Esquivel.

Los centennials y su relación con el trabajo: cuáles son sus expectativas

La mayoría manifiesta que lo que más le molesta de una empresa es que "le paguen poco"; cuatro de cada diez vivieron el desempleo de sus padres

Los jóvenes argentinos de entre 18 y 24 años ven en el trabajo una posibilidad de progreso, desarrollo y aprendizaje pero también lo consideran solo un medio para tener dinero o lograr objetivos. Los datos parten de un estudio realizado por la compañía argentina Combo Marca Empleadora entre 5531 jóvenes de Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, México y Panamá (1006 respuestas fueron de nuestro país) y se presentó en el marco de un encuentro realizado por el IAE Business School, Bumeran y Combo.

Para los centennials argentinos, la cuestión laboral es vivida como un deseo tanto como un obstáculo. El 86% de los jóvenes argentinos encuestados de entre 18 y 24 años dice que su plan concreto a futuro es trabajar (el dato supera la media latinoamericana de 77%) y el 81%, estudiar. Sin embargo, más allá de la expectativa, tres cuartas partes dice que la falta de empleo y de dinero es el factor más limitante en su vida, seguido por la inexperiencia laboral, que fue mencionada por la mitad de los entrevistados.

Es más: los jóvenes argentinos ven en el trabajo una posibilidad de progreso, desarrollo y aprendizaje pero también lo consideran solo un medio para tener dinero o lograr objetivos: así lo indica 36% y el 26%, respectivamente. El 20% considera que trabajar brinda satisfacción y dignidad y el 19% autonomía e independencia.

"Hay primero que entenderlos y aceptarlos, para generar luego prácticas y políticas que los incluyan. Se trata de escucharlos permanentemente, adaptar redes y formas de trabajar y organizarse para llegar mejor al cliente pensando en ambas experiencias: las del cliente y las del colaborador", dijo en el encuentro Rafael Bergés, gerente de Desarrollo Organizacional y Recursos Humanos de Banco Galicia, donde trabajan 945 centennials, 463 mujeres y 482 varones.

"Hay compañías que dicen que se siguen adaptando a los millennials, ¡pero hoy alguien de esa generación puede tener 39 años! El gran desafío es la brecha entre el management y estos chicos. Si bien hay millennials que van a liderar centennials y son cercanos porque ambas generaciones están atravesadas por la tecnología, los centennials implican una gran irrupción", dice Carolina Borracchia, directora de Combo Marca Empleadora.

"Buscan que la comunicación sea auténtica entre sus pares, superiores y de la organización con su entorno", dice Tomás Farchi, profesor de IAE Business School. "En un péndulo, si la Generación X marcó un extremo y la Generación Y otro, los centennials no siguieron yendo más allá", gráfica y agrega que, a diferencia de los millenials, estos jóvenes "son menos individualistas y piensan más socialmente, como parte de un colectivo", explicó.

Según datos presentados por Bumeran, la centennial es una generación que muestra preocupación por sus opciones laborales y una actitud más realista que la anterior, piensan más a largo plazo, entienden que para salir adelante es necesario un título universitario y prefieren trabajos full time. En contraposición a las tendencias globales sobre empleo de los últimos años, los centennials se alejan de las "carreras del futuro" (tecnologías de la información, robótica, biotecnología, ingeniería ambiental) y tienden a elegir aquellas consideradas como tradicionales como administración, abogacía e ingeniería.

Consultados sobre de qué depende que les vaya bien en el futuro, el 91% de los jóvenes dice que la clave está en su propio esfuerzo (de hecho, si bien el 35% prefiere aprender mediante la práctica y con profesores, el 19% menciona la importancia de aprender por su cuenta). El 73% cree que influirán sus estudios, el 55% tener un buen empleo y el 47% su entorno y contactos. Solo el 22% confía en la suerte y el 9% descansa en la ayuda de sus padres. El 2% menciona "alcanzar cierta popularidad en las redes sociales".

Sobre los planes a corto plazo, además de trabajar y estudiar, los jóvenes quieren viajar por el mundo (53%), irse a vivir solos (37%), comprarse un auto (34%), salir y divertirse con sus amigos (34%) y comprar su primera casa (32%). Acerca de los obstáculos que ven en su vida -además de la falta de empleo y el dinero-, se refieren a tener que pedirle plata a sus padres (32%) y la incertidumbre general sobre su futuro (27%).

Para los centennials gozar de su vida es clave. En ese sentido, es lógico que cuando se les pregunta por un trabajo atractivo el 40% quiera trabajar "en cualquier lugar pero pudiendo disfrutarlo" (poco menos de la mitad considera que sus padres disfrutan o disfrutaron de su trabajo). El 29% prefiere una multinacional que le permita hacer carrera en el exterior, el 16% quiere tener un emprendimiento propio, el 13% trabajar en una empresa que le permita manejar sus propios tiempos y el 2% en una ONG.

Por el contrario, que el lugar de trabajo no sea cómodo es la principal razón de rechazo seguido por la falta de oportunidades para aprender: opciones marcadas por el 79% y el 63%. El 56% dice que lo que más le molestaría es que le paguen poco y 46% que le pidan hacer algo poco ético.

"Las compañías están emperradas en mostrar su marca empleadora como el lugar perfecto para trabajar; los millenials ya no les creían y estos chicos son hackers sociales. Son realmente astutos y desconfiados. Han tenido infancias y adolescencias despojadas de ingenuidad. Compran cuando pueden ver la imperfección. Valoran la vulnerabilidad y la barrera de credibilidad está mucho más alta. A los centennials no les importa que les hablen de una compañia sino sobre cómo va a ser su experiencia de trabajo allí", comenta Borracchia.
Admiración y referentes

Las personas que más admiran los centennials argentinos no son aquellos con grandes logros laborales sino personales. El 59% se siente inspirado por quienes disfrutan de la vida y el 36% por aquellos que logran formar una familia unida. El 32% admira a quienes viajan por el mundo y el 27% a las personas que alcanzan logros académicos. Solo el 18% mencionó a quienes consiguen un buen puesto de trabajo y el 11% a quienes consiguen ser millonarios o trabajan en una empresa importante.

"Son digitales, lo que se demuestra en su espontaneidad. Son más activos, y al mismo tiempo escapan de la rutina. Les gustan los desafíos cortos con resultados más inmediatos que a los millennials. Son más pragmáticos. Esta característica también hace que sea una generación que tiene que aprender del trabajo con y para otros, en la interacción personal" dijo durante el encuentro Florencia Tiscornia, gerente de Recursos Humanos de YPF, que tiene 650 centennials en su staff y 360 pasantes.

Cuatro de cada 10 centennials vivieron el desempleo de su padre o madre. Tal vez ese hecho influya en la respuesta a '¿A qué persona admirás?' En la respuesta, todo queda en familia: el 48% menciona a sus padres y el 19% a otros familiares. Las razones son su capacidad para superar obstáculos, el esfuerzo, el logro de metas, 'hacerse de abajo'; en menor medida se refieren a los logros materiales.

Entre sus referentes, el 17% señala personalidades públicas: entre los artistas y comunicadores, Marley y Lali Espósito; entre los deportistas, Lionel Messi y Diego Maradona; entre los emprendedores, Bill Gates y Elon Musk; entre los escritores y científicos, Nikola Tesla y J.K. Rowling, entre otros.

En línea con su foco de admiración, para los jóvenes, el reconocimiento más valorado es que su entorno cercano lo considere referente en el algún tema específico. Así lo vive el 69% mientras que un 40% dice que la felicitación de sus padres los hace sentir estimados. El entorno laboral recién entra en tercer lugar: el 31% ve el mejor reconocimiento en ganar un premio en la escuela, la universidad o el trabajo. Recibir mensajes de sus amigos (29%), que su pareja los felicite (24%) y recibir likes en las redes sociales (10%) son otros factores valorados.


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viernes, 7 de junio de 2019

Cómo las organizaciones pueden arruinar la vida de sus empleados - artículo

Cuántos de nosotros nos quejamos de la empresa donde trabajamos, Andrés Hatum en el diario La Nación y en la sección Comunidad de Negocios, vuelve a escribir sobre la problemática que viven muchos trabajadores en su labor diaria.

Leemos en este diario:

Trabajo de ratas: cómo las organizaciones pueden arruinar la vida de sus empleados

Frente a la necesidad de cambiar, cada vez más compañías descuidan su política de recursos humanos generando ambientes insanos

Andrés Hatum

Señor lector, si usted está enamorado de su empresa, mejor no lea esta nota. Puede contener imágenes tan reales que les hagan mal al hígado y a su orgullo y compromiso organizacional.

Mi teoría es que parte de la infelicidad que la gente puede tener a causa del trabajo es por las reuniones improductivas y los workshops a los cuales la gente es arreada como vacas y donde se trata, cual secta religiosa, de hacerlos llorar y llenarlos de ideas de autoconocimiento y desarrollo para el éxito que nunca conseguirán.

Las empresas ya no saben qué buscar para hacernos la vida más imposible: talleres con legos, plastilina, programación neurolingüística, metodologías ágiles, jugar con colores, música, mindfulness? ¿Por qué el lugar de trabajo se ha convertido en una mezcla de jardín de infantes y secta? ¿Por qué las oficinas están siendo decoradas como una escuela Montessori? ¿Por qué no nos dejan vivir y trabajar como queremos sin tanta infantilización de nuestro lugar de trabajo? "A mí que me den la plata que usan para comprarme la comida, bebida, la ensaladita saludable y el puff colorido", me dijo un empleado de una empresa tecnológica harto de tanta parafernalia.

El problema es que las empresas están asustadas. Vivimos en un mundo cada vez más complejo y caótico donde empresas e industrias enteras están colapsando. Incluso las compañías más poderosas del mundo están siendo amenazadas. Las empresas están muertas de miedo porque vieron cómo otras que parecían invencibles fueron destruidas: Blockbuster, Tower Records, Borders Books y el listado sigue.

Para sobrevivir, entonces, las viejas grandes empresas deben evolucionar y cambiar el chip que les indicaba cómo trabajar hasta el momento. "Tenemos que cambiar nuestro ADN", me dijo un ejecutivo preocupado por lo mal que iban los números en su empresa. ¿Qué significa cambiar el ADN? Significa reemplazar y transformar sus circuitos. Y los directivos de recursos humanos pretenden transformar los cerebros de los empleados y que se conviertan en ratas de laboratorio. Ese es el nombre del libro de Dan Lyons, Lab Rats.

El autor cuenta crudamente su experiencia de trabajo en estos laboratorios psicológicos dirigidos por gente que te hace sentir como rata de laboratorio. Luego de ser despedido de la revista Newsweek, Lyons consiguió trabajo en Hubspot, empresa que ofrece un sistema de software de marketing. Lyons comenta su experiencia allí: "La compañía desarrolló su propio lenguaje para los empleados. Nos decían que éramos ?estrellas de rock' y ?ninjas' que estábamos cambiando el mundo con nuestros ?superpoderes'".

Hubspot no veía la rotación como un problema, de hecho estaban orgullosos de eso. Eso hablaba de una cultura de performance de la empresa donde solo los mejores podrían sobrevivir. Darwinismo puro y duro.

"Cuando despedían a alguien lo llamaban ?graduación' y recibíamos un mail que decía qué fantástica era esa graduación y que fulano/a se llevaban sus superpoderes a otra parte". Esta es la versión moderna de los mails que mandan las áreas de recursos humanos que dicen: "Agradecemos a mengano sus servicios y le deseamos éxito en su nuevo emprendimiento profesional".

Reestructuración

Desde la década del ?80 las organizaciones han sido testigos privilegiados y pacientes resignados del efecto "ing": downsizing, downscoping, rightzising, outsourcing? ¿qué significa todo esto? Reestructuración y que alguien se va a quedar sin trabajo.

Los niveles de las estructuras desaparecieron, pero los títulos aumentaron en tamaño. Si antes una persona era jefe de marketing con diez personas a cargo, hoy pasó a ser "senior marketing manager southern cone electric business unit". ¿Cuánta gente tiene a cargo? Ninguna.

Cuando uno entra a trabajar en una empresa y la inducción dura dos horas, no queda otra alternativa que arreglarse solo para poder resolver problemas que no se conocen. De repente uno se da cuenta de que la gente habla de "scrum", pero no se trata de un partido de rugby. Hay "scrum master", "agile coach", "agile evangelist" y "agile practice leader". Después de un tiempo donde le lavaron el cerebro, el objetivo es ser líder de algo y usar todo el vocabulario provisto por estas metodologías.

En una ocasión, una empresa me contrató para dar una charla. Mientras esperaba mi turno, la gerente del área me pidió que viera la actividad que ella iba a desarrollar para entender la dinámica del equipo. Los hizo armar un círculo mirando a la pared, y por turnos cada persona pegaba un cartel en la espalda del compañero elegido con la idea de criticarlo. "Hagámonos pedazos" fue la consigna que la gerente dio, ante mi asombro. Vi carteles denigrantes con palabras espantosas: basura humana, villera y cerdo, entre las más amables. Un ejercicio que no los ayudó a ellos como equipo ni a mí a dar la charla que tenía preparada.

Ganancias y pérdidas

Probablemente las organizaciones han perdido mucho en estos tiempos. Principalmente el sentido de humanidad. Las empresas podrán ofrecer ping pong, sillas que masajean y galletitas con cinco semillas, pero el sentido de seguridad laboral dejó de existir.

Perdimos el sentido común, ya que terminamos de admirar a personas que son genios para los negocios, pero como líderes son unos animales. Admiramos a Uber sin saber que sus empleados se han quejado de trabajo extenuante, abuso sexual y directivos acosadores. Las condiciones de trabajo en Amazon harían las delicias de cualquier sindicato argentino. Tesla nos parece "cool" por sus diseños, pero su CEO, Elon Musk, es un narcisista que expone a sus empleados a condiciones que están lejos de lo "cool".

¿Qué ganamos en las nuevas organizaciones? Estrés y miedo. Cuando uno vive pensando que lo van a echar y que el trabajo no es seguro, las acciones que tomará van a estar más orientadas a preservar el trabajo que a tomar riesgos. Cuando una empresa está bajo riesgo de quedarse fuera del mercado, comienza un delirio de estupideces que enloquece a quienes allí trabajan.

Pero tengamos cuidado. A medida que las empresas experimentan con nosotros para explotar nuestras potenciales capacidades, la satisfacción de los empleados sigue bajando. Solo en Estados Unidos, la satisfacción laboral cayó del 61% al 50% entre 1987 y 2016, y según la encuestadora Gallup solo 13% de los empleados a nivel mundial se sienten comprometidos.

El problema es que si nos siguen tratando como conejillos de Indias y ratas de laboratorio, difícilmente las organizaciones logren que estemos satisfechos y, peor aún, con nuestro compromiso para crear junto a la empresa.



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martes, 4 de junio de 2019

Qué hacer con los "viejos" que quieren trabajar - artículo

Siguiendo la problématica que presenta el mercado laboral hoy en día, está la dificultad que tienen los mayores de 40 años en conseguir un empleo, como contraposición la frontera de la vida le va ganando años de plenitud a la vida, en este sentido, el economista Sebastián Campanario, autor del libro Revolución Senior, es entrevistado en el programa Comunidad de Negocios del canal de La Nación+, y presentado en un artículo en el diario La Nación:

Un dilema de la economía: qué hacer con los "viejos" que quieren trabajar

El periodista y economista Sebastián Campanario es especialista en temas de innovación. Desde hace un año se centró en la discriminación etaria hacia los mayores de 45 años en el mundo del trabajo. Una problemática a futuro que sería un desafío mayor que el reemplazo de humanos por robots, sostiene.

"Hay huracanes de cambio como son lo tecnológico, lo político o lo climático que son difíciles de predecir, pero con respecto a la pirámide demográfica ya sabemos cómo viene la mano y nadie se está preparando. Ni los gobiernos ni las empresas", afirmó invitado al programa "Comunidad de Negocios", donde presentó su último libro " Revolución Senior".

Según él, hay una paradoja en la economía: por un lado, hay más personas mayores plenas gracias a los avances de la ciencia, mientras que las empresas contratan a empleados cada vez más jóvenes por presiones presupuestarias. "Entonces tenés ahí varias décadas en una especie de Triángulo de las Bermudas sobre el cual nadie sabe qué hacer", puntualizó.

"Nadie quiere meterse en esa charla porque está muy mal presentada como una especie de carga que nadie quiere asumir ni tampoco nadie está feliz con esa representación. Pero hay una enorme ineficiencia. porque obligar a un ingeniero de 60 y pico a jubilarse. Es una pérdida neta de valor para la sociedad, para las empresas y para ellos mismo también", afirmó.

En este sentido, dijo que hay que librarse de las estigmatizaciones. "Cuando decís ´no me siento viejo´ estás tomando a la vejez como una carga. Tampoco es cierto que los 70 son los nuevos 50 porque siguen siendo 70 por más que sean muy distintos a los de otro momento. Hay que sacarle la negatividad a los conceptos. Hay gente para la cual la edad es un concepto líquido. Y hay que entender que la discriminación etaria es la única en la que uno la ejerce contra uno mismo, porque en algún momento vas a llegar a esa edad", concluyó.



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La era de la no edad - artículo


El presente es un artículo publicado en la Revista de La Nación, del periodista Malen Lesser.

La era de la no edad

Con la ciencia y la tecnología a favor, la vitalidad se extiende en el tiempo y los nuevos hábitos borran las barreras generacionales. Los hombres se renuevan y corren los plazos para vivir mejor.

Malen Lesser

Operado del corazón y con 75 años, Mick Jagger baila frente al espejo ensayando los eléctricos movimientos de su próximo show. Flexibilidad, ritmo y gracia están intactos. El video, subido a su propia cuenta de Twitter, se viraliza en cuestión de minutos inundando las redes sociales, obtiene 65 mil likes y 13 mil retuits. El público adora estos retratos de la madurez, porque reflejan una realidad: en muchos aspectos, la edad ya no representa una barrera. Ejemplos hay miles, galanes de Hollywood que son más atractivos y activos que a sus 20, personas de más de 50 que comienzan con un deporte, corren una maratón, estudian una carrera universitaria, o que emprenden un proyecto exitoso diferente a toda una carrera laboral anterior.

No se trata solo de historias inspiradoras, el psicoanalista y doctor en filosofía Luciano Lutereau, autor de Esos raros adolescentes nuevos (Editorial Paidós), asegura: "Los 60 se volvieron los nuevos 30. Conozco varios casos de docentes de la facultad que se han jubilado con 65 años y se dedicaron a correr maratones cuando nunca antes lo habían hecho. En este sentido, no se trata sólo de la extensión de la potencia, sino de la potencia renovada".

Antes, los 30 años era la consolidación de la vida del varón. Era el momento de sentar cabeza: se terminaba de estudiar, se conformaba una familia y de alguna manera se dedicaba a ocupar el lugar de proveedor hasta jubilarse. Eran los 30 años de vida productiva. "Pero con la aparición de los trabajos más flexibles, no supeditados a una relación de dependencia, la extensión de la vida laboral hasta casi para siempre se va desdibujando el rol del macho proveedor, alrededor del cual se organizaba todo lo demás. Correrse de ese estereotipo le permite disfrutar el hoy", agrega el especialista.

Espejito, espejito

"El de 20 sabe que tiene toda la vida por delante, nosotros tenemos la cuenta regresiva, pero queremos vivir plenamente y entonces invertimos más en salud. Yo tengo 61 y estoy mejor que hace 30 años y lo veo en mis alumnos", cuenta Daniel Tangona, reconocido entrenador personal profesional, autor de Las excusas engordan y columnista de LA NACION revista. "Hoy hay estudios, investigaciones, tecnología... Y se sabe cómo retrasar el envejecimiento, suavizarlo, se cuida la calidad de vida, del sueño, la alimentación. Se planifica un entrenamiento a medida, que no agreda al cuerpo, que lo acompañe según la edad y los objetivos de cada uno. Hoy, no se cuida el que no quiere".

Tangona destaca que tiene alumnos de más de 70 que corren maratones, carreras de montaña, se entrenan mucho al aire libre, hacen ciclismo. "Actualmente, se sabe la importancia de cuidar la masa muscular, entrenar los 600 músculos que tenemos porque por ellos funcionamos. La gente de más de 50 entrena muchísimo, se cuida y, sobre todo, aprendió a no hacer desarreglos. Los que se dieron cuenta de que poniendo el freno y cambiando conductas nocivas suman calidad de vida, no dan vuelta atrás. No quieren tener que agarrarse del pasamanos para levantarse, ni andar con bastón. No pasa solamente por cómo se ven, sino, sobre todo, por cómo se sienten. Yo le llamo botox emocional, porque al conectar con la necesidad de tu cuerpo, darle en entrenamiento que necesita, adecuado a tus condiciones, chequeos y planes nutricionales, la sensación de plenitud va a ser casi automática. La tendencia es estar bien de adentro para afuera".

Por otra parte, la expectativa de vida creció notablemente, no se concibe un hombre de 60 años como un abuelito jugando a las bochas en la plaza. Según el informe Panorama Estadístico de la Salud Mundial 2019, de la ONU, entre los años 2000 y 2016, la esperanza media de vida aumentó de 66,5 a 72 años a nivel mundial, y la expectativa de vida completamente sana subió de 58,5 a 63,3 años.

La médica cirujana María Rolandi Ortíz señala: "Los hombres de 45 o 50 años acuden a la consulta estética ante manifestaciones como pérdida de cabello, pero una vez que se dan cuenta de que también hay un terreno estético en donde tienen poca información hasta ahora se les despierta mucho interés, quieren alcanzar su bienestar, mejorar su imagen y vivir cómodos consigo mismos. Muchos hombres sufren de foliculitis luego de afeitarse y culminan en la decisión de realizar un tratamiento de depilación definitiva en la zona de cuello o rostro, la espalda o el pecho". La doctora cuenta que de cada diez consultas, entre tres y cuatro son de hombres.

"Entre los 45 y 50 años, al hombre también le cambia el cuerpo, comienzan a perder la cintura o la figura corporal, sobre todo en la parte del cinturón y la zona de los flancos y abdomen. Suelen iniciar tratamientos corporales de criolipolisis, como cooltech o coolsculping", cuenta en la misma sintonía, la doctora Fabiana Zelaya, mientras asegura que los hombres buscan en su centro de estética "más que refrescar su apariencia física, sentir una verdadera juventud mental, alinear su autoestima. Antes, era más frecuente que vinieran por insistencia de su mujer; hoy llegan por interés propio".

Seguir soñando

Los cambios de paradigma en el área del trabajo dieron lugar a lo suyo. Hoy no hay edad para apostar a un emprendimiento ni proyecto personal a medio camino, si existe la voluntad de llevarlo adelante. Sin ir más lejos, el padre de esta cronista, Ricardo Lesser, sociólogo y asesor económico, es uno de esos casos. Luego de dedicarse al asesoramiento empresarial, se jubiló y comenzó un segundo despliegue laboral cuando se lanzó a escribir cuentos para niños. Primero, en los manuales de historia y educación cívica, haciendo sociología de la vida cotidiana, investigando las costumbres de la Buenos Aires colonial. Luego desarrollando cuentos históricos. Su primer libro de ficción lo publicó a los 74 años. Hoy, casi 4 años después, con varias colecciones en su haber, está dedicado por completo a esta renovada vocación. De yapa, en 2018 también incursionó con una novela histórica para adultos.

Elianora Mota, de 56 años, y Rodolfo Panesi, de 46, socios a partir de un programa de capacitación del CDM (Centro Metropolitano de Diseño), Segunda Vuelta. Allí le dieron forma a Neuronall, una StartApp que brinda soluciones de automatización de software y de asistentes virtuales. Allí donde coincidieron realizan cursos personas de todas las edades, pero Ana Bruchmann, la gerenta a cargo del área, confiesa que la franja etaria de mayores se ha incrementado. "Tenemos casi un 8 por ciento más de inscriptos de entre 54 y 60 años y un 5 por ciento más de arriba de 60 en relación al año pasado". Existen varios espacios dirigidos a este segmento con distintas iniciativas y cursos, como Segundo Tiempo de ASEA (Asociación de Emprendedores de Argentina), entre otros.

En cuanto a la formación universitaria, si bien no hay un dato que englobe estadísticas sobre la cantidad total de alumnos de todas las instituciones educativas, tomando como muestra a la Universidad Católica Argentina (UCA) se ve un incremento de los alumnos de más de 50 años a lo largo de los últimos tres años. El número del total de alumnos de esa edad casi se triplicó, solo tomando las carreras de grado.

Si miramos tendencias globales, es interesante acercar la lupa a los viajeros senior. Es conocido el caso de Debbie y Michael Campbell, dos jubilados estadounidenses de 63 y 73 años, que recorren el mundo indefinidamente desde hace seis años, sin regresar a casa más que para las navidades. Y sin ir a un caso tan extremo, el turismo alrededor de esta franja etaria llegó a niveles impensados. Ludmila Marcote, fundadora y directora de la agencia Viajes en compañía, sintetiza: "La demanda de este segmento crece cada año. El rol del adulto mayor cambió completamente, antes era menos independiente, y una vez concluida la etapa laboral, su vida era más receptiva. Hoy, el adulto promedio es proactivo, sale a buscar nuevas propuestas vinculadas con la recreación y busca su bienestar, tenemos clientes de 55 a 91 años y el crecimiento se puede retratar en que en 2014 hacíamos dos viajes grupales por año dentro de la Argentina y en 2019, hay programados 16 con destinos que incluyen Asia y Europa".

Según Airbnb, el número de experiencias con huéspedes de más de 60 años en la plataforma ha aumentado 1100 por ciento en el último año. El número de experiencias cuyos anfitriones ofrecen sus servicios a través de la plataforma de más de 60 años aumentó 262 por ciento desde 2017. España es el octavo país con más experiencias dirigidas y realizadas por seniors y el cuarto en Europa. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia lideran el ranking global.
La edad, ¿un cuento chino?

El fenómeno se refleja también en las métricas, porque si los modelos cambian, también lo hacen las maneras de mensurar eso que ocurre. Así, ni siquiera el marketing -esa máquina de fabricar targets- considera hoy demasiado la segmentación por edades. "En la era del big data, donde generamos miles de datos, la edad es sólo un dato más. Los estudios serios de opinión pública hace mucho notan que el género predice mejor que la edad y lo que se ven son las tendencias transgeneracionales. La edad es una gota en el mar. Tenemos una vida más larga para desarrollar actividades", opina Sonia Jalfin, directora de la consultora SocioPúblico, orientada en comunicar ideas complejas. Y agrega: "Michael Foucault decía que la infancia se inventó en el Siglo XVIII. Antes se veía a los chicos sólo como adultos en potencia. El sociólogo argentino Luis Alberto Quevedo dice que la adolescencia se inventó en los años 50, con James Dean y un nuevo discurso sobre qué es ser joven. Yo creo que estamos al borde de inventar un nuevo término para hablar de los que tienen más de 50. Un grupo hasta ahora indiferenciado, que sin embargo tiene cualidades propias y oportunidades con que otros no cuentan".

Al parecer, no se nos pasó la edad de nada, al contrario de lo que nos contaron.

 
Fuente: LA NACION - Crédito: Mariano Enriquez

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