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miércoles, 11 de abril de 2018

PyMEs: Las Pymes y el famoso "SIGA SIGA..." - Eduardo Rainieri



El presente es un artículo publicado en el boletín digital de la Fundación de Banco Credicoop, que es una organización sin fines de lucro, cuyo objetivo principal el de promover el desarrollo de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) y el incremento de su competitividad. El autor, Dr. Eduardo Rainieri es docente de la materia y consultor de la Fundación.

Las PyMEs y el famoso "SIGA SIGA..."

Hay una frase que nació a partir de un conocido árbitro de futbol (y que luego el periodismo deportivo popularizo): “SIGA SIGA”. La frase en realidad sintetizaba un estilo de conducción, una manera de dirigir, algunos dirán más flexible o quizás más permisiva,  en que la aplicación del reglamento se hacía con el objetivo de no “cortar” tanto el juego, que los partidos fueran mas “abiertos”, con mayor continuidad en el juego,  y que los árbitros no se transformaran en el “actor principal” de la película (el partido de futbol) sino que fueran solo un “actor secundario”, abonando el concepto que “un árbitro dirige muy bien cuando pasa desapercibido en el partido”.

Pero la idea que da origen a este articulo no es la de discutir la distinta manera de conducir de los árbitros, sino recrear el famoso concepto del “SIGA SIGA”, que, con efectos más perjudiciales,  muchas veces percibí, y sigo percibiendo, en mi extensa trayectoria de capacitación y asistencia técnica a las PyMEs. 

Uds. se preguntaran: que tiene que ver este concepto? Como se vincula a las PyMEs?

Compartiré con Uds. algunos ejemplos que permitirán explicar la relación entre la famosa frase y el accionar de las PyMEs, en lo que respecta a la toma de sus decisiones empresarias.

En varias oportunidades he escuchado de los empresarios decir que ha efectuado la compra de un equipo, la remodelación de su planta o taller o el cambio de sus procesos productivos, sin más argumentos que el simple convencimiento que dicha decisión era necesaria, en muchos casos quizás siguiendo solamente su intuición. Es decir que, a pesar que lo recomendable hubiera sido evaluar dichas decisiones como verdaderos proyectos, definiendo inversiones, ingresos y gastos asociados, determinando su periodo de repago y su viabilidad económica, apoyándose en metodologías y herramientas tantas veces difundidas en distintas actividades de capacitación y asistencia técnica, en la práctica muchas PyMEs terminan aplicando el mencionado concepto del “SIGA SIGA”, porque resulta mucho más rápido y practico continuar haciendo las cosas “como las hicimos siempre”, ya que hasta ahora nos han dado resultados.

En otras ocasiones lo escuchado se relaciona con haber incursionado en el lanzamiento de nuevos productos y servicios al mercado, quizás reformulando los actuales, sin más argumentos que la convicción de contar con muy buenos productos y servicios. Convicción que, algunas veces, dista bastante de convertirse en una certeza ya que quizás sus clientes no valoren o descubran las características o atributos que los empresarios consideran como seguros para concretar el éxito. Es decir, una vez más, el concepto del “SIGA SIGA” amparado en el facilismo que “las PyMEs no contamos con los recursos humanos, financieros y materiales de las grandes empresas para realizar costosas investigaciones de mercado o evaluaciones muy sofisticadas”, cuando en realidad muchas veces la decisión puede evaluarse considerando simplemente información que la empresa dispone o puede elaborar, siguiendo un esquema lógico de “costo-beneficio”.

También es usual escuchar que en épocas de graves restricciones financieras, de severas dificultades para el financiamiento, las empresas equilibren su situación de caja disminuyendo, de manera global, el ritmo de compra de sus materias primas e insumos y también de los volúmenes de producción. Este “oxigeno” tiene una duración limitada y un efecto “por única vez” ya que su consecuencia práctica es la reducción global del Capital de Trabajo, regulando niveles de stocks de materias primas y productos terminados. Ahora cuando la decisión no se toma en el marco de un planeamiento integrado y detallado de “ventas – producción – inventarios”, los resultados pueden tener efectos no deseados tales como la ruptura de stocks y la pérdida concreta de ventas. Es decir no recortamos solo “grasa” sino también “musculo” operacional. En síntesis otro claro ejemplo del “SIGA SIGA” tomando decisiones intuitivas, “a 10.000 metros de altura” pero cuyos efectos colaterales pueden ser muy distintos a cuando “volamos a 200 metros del suelo”.

La reflexión más importante que surge de este análisis, es compartir con Uds. la necesidad de encauzar el proceso decisorio del empresario PyME bajo una estructura metodológica diferente, que permita un análisis racional, considerando escenarios alternativos, los “pros” y “contras” de cada decisión,  evaluando los impactos que producirán. 

Seguir operando bajo el concepto del “SIGA SIGA” puede comprometer seriamente la supervivencia y crecimiento empresario. Cambiar el enfoque y la metodología para tomar sus decisiones dependerá de la elección de cada empresario.






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miércoles, 4 de abril de 2018

PyMEs: La dinámica de lo pensado - Eduardo Rainieri

El presente es un artículo publicado en el boletín digital de la Fundación de Banco Credicoop, que es una organización sin fines de lucro, cuyo objetivo principal el de promover el desarrollo de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) y el incremento de su competitividad. El autor, Dr. Eduardo Rainieri es docente de la materia y consultor de la Fundación.

Dínamica de lo Impensado

Hace mas de 4 décadas el prestigioso periodista deportivo Dante Panzeri, refiriéndose al fútbol, acuño una frase que lo definía como “Dinámica de lo Impensado”. Este concepto, que mantuvo su vigencia en el ámbito deportivo a lo largo de los años, resulta hoy perfectamente aplicable para el mundo de los negocios.

La velocidad del cambio es exponencial, la capacidad de adaptación es un activo intangible que resulta fundamental para operar con éxito en este contexto. Y en este marco conceptual: cómo se insertan las PyMEs? Con las fortalezas y debilidades propias del sector: comprenden en toda su magnitud la profundidad del proceso de cambio?. El mapa no es el territorio, es sólo una representación de aquel. Cómo construyen las PyMEs su propio mapa?, resulta representativo del “territorio” (cada vez más virtual) en el que deben operar?, entienden perfectamente cuál es la dinámica?

Cuando en los talleres y actividades de capacitación que coordino les pregunto a los empresarios: “Uds. saben por qué les compran sus clientes?”, muchas veces no recibo respuestas a la consulta o, si las recibo, denotan que las mismas no tienen la claridad, la convicción y el sustento necesarios para transformarse en creíbles.

Hay un concepto que me gusta recrear en mis actividades: el de las tres reglas básicas para con los clientes:  plata, oro y platino. La regla de plata dice: “no le hagas a tus clientes lo que no te gustaría que te hicieran a ti” (como empresa, se entiende), la regla de oro establece “hazle a tus clientes lo que te gustaría que te hicieran a ti”, en tanto que la regla de platino indica “hazle a tus clientes lo que tus clientes quieren que les hagan”. Yo me encuentro muchas veces que en la práctica se utiliza mucho mas la regla de oro que la de platino. ¿Por qué?  porque los empresarios, con un convencimiento genuino de la calidad y prestaciones de sus productos y servicios visualizan como muy natural el enfoque. Un especialista en Marketing diría que ese sería el viejo enfoque de “producción”, es decir, mirar de puertas para adentro, pensar que mi producto o servicio es el mejor, pero eso es lo que piensa el empresario, pero “que piensa verdaderamente el cliente?” Cómo es la propuesta de valor que le damos a nuestros clientes?. Estamos seguros que la conoce y la aprecia en toda su extensión?.

Entre las debilidades estructurales de las PyMEs se encuentra la falta de una adecuada planificación. Manejar sólo con “las luces de posición” (o en el mejor de los casos con “las luces bajas”) resulta peligroso. Que pasaría si manejáramos de esa manera, de noche y con una ruta con múltiples curvas y contra-curvas?. De la misma forma, en la “ruta” de los negocios, con curvas y contra-curvas (crisis, cambios constantes, etc.) permanentes, resulta muy peligroso no “manejar” la empresa con un esquema mínimo de planificación operativa, económica y financiera: “las luces largas” que nos permitirán tener mejor y mayor información para tomar las decisiones críticas cuando ellas se presenten.

Estamos acostumbrados a “manejar” observando el pasado, pero esto sería equivalente a manejar un automóvil mirando solo por el espejo retrovisor. Ante esta debilidad estructural, muchas veces he recibido respuestas del tipo “pero si no sabemos que va a pasar mañana como podría planificar siquiera el próximo trimestre o semestre?”. En mi experiencia de muchos años en áreas de planificación y control mi respuesta se ubica exactamente en la vereda opuesta: “cuanta más incertidumbre exista, cuanto mayores sean las condiciones de imprevisibilidad, mayor es la necesidad de ejercitar un adecuado planeamiento”. Hay muchas herramientas y pautas que podrán ayudar al empresario en esta tarea, entre ellas, el manejo y simulación de escenarios: político, económico, gremial, tecnológico, etc. En mi opinión personal, y así lo repito en las actividades de capacitación que coordino, lo mas importante del planeamiento no es el plan, sino el proceso. Es decir, el “producto final” (el plan, el presupuesto, la proyección) es importante como guía para las empresas, pero mucho más importante es el intercambio, la reflexión, la comunicación y la integración que se producen en el proceso previo de la formulación del plan. Esta riqueza es central y muchas veces no se valora.

Conozco muchos empresarios PyMEs que manejan su empresa “sentados sobre la caja”, lo cual no es malo en si mismo, sobre todo en épocas en las cuales cuidar la liquidez puede resultar factor de supervivencia. La reflexión que hago es que si no tenemos una visión mas amplia de lo que nos sucede, cuando el problema llega a la caja ya es tarde y terminamos haciendo una autopsia: “nos permitió saber de que se murió el enfermo, pero....¡¡ya se murió!!” Por eso, para encontrar el rumbo adecuado, es preciso, y se necesita, realizar mas diagnósticos y menos autopsias

Cuando les consulto sobre Estrategia, muchos empresarios PyMEs creen contar con una, y se sienten confiados con ella, sin embargo, cuando interactuando con ellos en un taller de trabajo con su grupo de colaboradores les pido que anoten cuáles son, a su criterio, los objetivos de la empresa, generalmente sorprende la gran divergencia que ocurre entre las distintas respuestas. Algunos dirán que el objetivo principal de la empresa es crecer, otros que hay que “mantenerse”, o incluso “achicarse”. Algunos dirán que el foco debe ser el mercado externo, en tanto que otros entenderán que el foco debe ponerse en el mercado local. Y así el proceso continuará igual (o peor) si siguiéramos profundizando en objetivos de menor nivel. Qué refleja esto?: ¡¡una gran falta de comunicación!!. Si los objetivos no son claros, si no son bien transmitidos: cómo se supone que vamos a lograrlos?.  Con algunas empresas tuve la oportunidad de realizar un ejercicio simple pero no menos importante: le solicité a la dirección que fijara los objetivos generales de la empresa (por ejemplo: nivel de participación de mercado, rentabilidad, etc.), a continuación, y trabajando con los responsables de las distintas áreas (producción, comercial, administración, etc.) les pedí, a partir de los objetivos generales que les fueron comunicados, desarrollaran sus propios objetivos sectoriales recordándoles que los mismos, deberían contribuir a su vez a cumplir los objetivos generales. En la primera “ronda” lo que generalmente sucede es que los objetivos sectoriales que preparan las áreas no resultan suficientes, en su conjunto, para poder cumplir los objetivos generales. Haciendo una analogía es como si invitáramos a comer un asado a 40 personas y en la parrilla ponemos carne sólo para 20. Otra circunstancia que muchas veces también ocurre, luego de la primera “pasada”, es que puede haber objetivos generales que cuenten con un adecuado sustento de objetivos sectoriales y otros, quizás, no tengan ninguno que permita cumplirlo o, tal vez resulten insuficientes. Este tema resulta central para que todo este proceso no termine siendo solo un ejercicio voluntarista.

La citada actividad finalmente culmina cuando les solicito a los colaboradores de cada responsable de sector, expliciten sus propios objetivos individuales que permitan cumplir con los objetivos de su propio sector para que estos, a su vez, permitan cumplir los objetivos generales establecidos por la Dirección. Esta secuencia que parece casi de “Perogrullo”, en mi experiencia profesional encuentra innumerables restricciones que terminan afectando no solo el crecimiento, sino la misma supervivencia de la empresa. Hay que ordenar este proceso, clarificarlo, explicitar claramente los objetivos, no solamente en el proceso de transmisión y comunicación, sino también en el proceso de control: cómo se supone que se lograrán, cuándo? quién?, con qué recursos?. que indicadores y metas voy a establecer para monitorearlos?

La falta de control, o un control inadecuado, suele ser otra problemática importante para las PyMEs. Desconocer los verdaderos Factores Críticos de Éxito (aquellas cosas que deben “andar bien” para que la empresa ande bien) suele ser factor de numerosos fracasos. No tener en claro los puntos de control básicos en los procesos más importantes atenta contra la productividad y la eficiencia organizacional y, en algunos casos, también presentan riesgos de tipo patrimonial.

Tomando entonces el concepto de Dante Panzeri “Dinámica de lo Impensado” visualizamos que el cambio es el protagonista principal de “la película que estamos viendo”. Es dinámico. Es impensado. Requiere de una capacidad de adaptación acorde a las circunstancias.

Dinámica de lo Impensado para las PyMEs?. Requiere trabajar en ello, día a día, de manera profesional, incorporando herramientas y metodologías, y con la firme convicción de mantener su esencia, de no renunciar a ella, de aprovechar sus virtudes y capacidades, para lograr crear una propuesta de valor que sea sustentable en el tiempo.






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miércoles, 28 de marzo de 2018

PyMEs: El Gerenciamiento en las PyMEs: algunas claves - Eduardo Rainieri

El presente es un artículo publicado originalmente en el boletín digital de la Fundación de Banco Credicoop, que es una organización sin fines de lucro, cuyo objetivo principal el de promover el desarrollo de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) y el incremento de su competitividad. El autor, Dr. Eduardo Rainieri es docente de la materia y consultor de la Fundación.

Gerenciamiento de PyMEs: algunas claves

Mucho se ha escrito respecto de las fortalezas y debilidades de las PyMEs, de cuáles son sus principales desafíos, de cuál debería ser el nivel de gerenciamiento para afrontarlos con éxito. Todo ello en el marco de una revolución tecnológica “exponencial” en el cual los cambios se suceden de una manera vertiginosa, cosa que obliga a “desaprender lo aprendido y volver a aprender” (según Alvin Toffler) para poder dar respuesta a las exigencias de cada día.

Quizás una manera de comprender la velocidad del proceso de cambio se pueda entender a partir del proceso de evolución del conocimiento humano. Es decir, si el conocimiento humano se pudiera medir con un índice, podríamos decir que, desde la Edad de Cristo, el conocimiento humano se duplicó recién con la Primera Revolución Industrial, es decir debieron pasar casi 18 siglos para que ello ocurriera.

La siguiente duplicación ocurrió a mitad del siglo XX (1950), es decir al cabo de 250 años. Actualmente se dice que el conocimiento humano se está duplicando cada 3-4 años y se estima que para el año 2020 se duplicará cada ¡¡ 60 días!!. Imaginen ustedes el nivel de exigencia y adaptación que se requerirá para poder “aggiornarse” con éxito a esos “nuevos tiempos”.

Este escenario de cambios constantes exige y exigirá de las PyMEs un cambio radical en su gerenciamiento para poder competir con éxito.

El objetivo de este artículo es repasar juntos algunas de las claves que deberán tener en cuenta para administrar con éxito sus empresas. Se trata de algunas reflexiones y herramientas a considerar por los empresarios para una mejor y adecuada gestión de sus negocios.

El impacto de las crisis

En la actualidad, las crisis (fundamentalmente económicas) ya forman parte de nuestro mundo empresario. Las mismas se suceden con una velocidad cada vez mayor. Hasta no hace mucho tiempo, los ciclos, a nivel mundial, determinaban una crisis cada aproximadamente 10 años. Luego esos ciclos comenzaron a acortarse para producir crisis cada 5 años.

Hoy, la velocidad del cambio a que hacíamos referencia en los primeros párrafos, determina que las crisis se vayan produciendo cada vez con mayor frecuencia, obligando a un esfuerzo permanente de anticipación, monitoreo y evaluación del impacto que las mismas producen en las empresas.

Pero en el análisis de las crisis hay un punto en el cual quisiera detenerme, y tiene que ver con la necesidad de que los empresarios PyMEs hagan una correcta “lectura” de las mismas. Es necesario, y fundamental, discernir entre las llamadas “crisis coyunturales” de las llamadas “crisis estructurales”.  Las crisis coyunturales están asociadas a ciclos económicos tanto internos como externos y alcanzan a la economía en su conjunto (más allá que a algunos sectores les afecte más que a otros).

Las crisis estructurales tienen que ver más específicamente con el propio sector de la industria en la cual opera mi empresa, y están relacionadas con: cambio en el modelo de negocios, cambios en el portafolio de productos y servicios, impacto específico de las nuevas tecnologías, nuevas tendencias en innovación y desarrollo, etc.

Por ello resulta importante efectuar un correcto análisis de la incidencia de cada tipo de crisis a efectos de poder tomar las medidas adecuadas para hacer frente a cada una de ellas.

Y a estos dos tipos de crisis, que afectan habitualmente a las empresas en general y a las PyMEs en particular, hay que agregarle otro tipo de crisis que contribuyen a hacer más complejo aún el escenario: crisis de crecimiento interno, crisis de recambio generacional, crisis de sucesión, por citar las más comunes que aparecen en la vida de toda PyME.

La formulación de una Estrategia

Hasta no hace mucho tiempo, existía una creencia (por suerte no tan generalizada) respecto que la formulación explícita de la estrategia empresarial (mediante un Plan Estratégico) era patrimonio exclusivo de las grandes empresas ya que suponía un gran esfuerzo económico, disponer de información de difícil obtención para las PyMEs (ejemplo investigaciones de mercado) y además contar con un generoso equipo de colaboradores para poder elaborar y ejecutar el plan.

Pero dicha creencia fue dando lugar a una realidad: no importa el tamaño de la empresa para la elaboración de un plan estratégico, sino que todas: grandes, medianas y chicas, necesitan de su formulación para poder competir.

No existen tampoco “estrategias grandes” o “estrategias chicas” (pensando en el tamaño de la empresa) sino que existen empresas con estrategias efectivas, que puedan plasmar en las mismas ventajas competitivas sustentables.  Por eso es importante que las PyMEs puedan repensar el mercado, buscar nuevos “nichos”, formular un adecuado posicionamiento de sus productos y servicios, encontrar una propuesta de valor para sus clientes que sea diferenciadora de la de sus competidores, analizar las nuevas tendencias del mercado, estar en la búsqueda continua de nuevas oportunidades.

Resulta importante visualizar los ejes estratégicos que movilizan el negocio: productos y servicios, necesidades que satisfacen y canales de distribución para los mismos.

El armado de un Plan de Negocios

Otra herramienta, cuyo uso muchas veces es postergado en las PyMEs, es el Plan de Negocios, quizás también amparado en la falsa creencia de ser un elemento reservado también para las grandes empresas. El plan debe ser para una PyME su “documento de identidad”, es decir, la “carta de presentación” de su proyecto empresario.

En él se debería identificar (entre otros): cuál es la situación actual, hacia dónde vamos, hacia dónde queremos ir, cómo llegaremos, qué recursos se necesitan, cuánto costará y a qué riesgos nos enfrentaremos, cuál será la rentabilidad. El Plan de Negocios habitualmente tiene varios destinatarios:


  • Socios: para ayudarlos a definir estrategias
  • Inversionistas: para evaluar si conviene o no invertir en el proyecto.
  • Bancos: los ayudarán para decidir el otorgamiento de créditos y evaluar la capacidad de repago de la empresa.
  • Clientes y Proveedores: para afianzar el relacionamiento, generar acciones de mutuo beneficio y apuntar sustancialmente a generar “socios estratégicos” (por lo menos con los principales clientes y proveedores)
  • Para nuestra propia empresa: como herramienta de planificación, gestión y comunicación.


Las acciones de Marketing

Una vez definida la estrategia, una vez delineado el plan de negocios, debemos desarrollar nuestra estrategia comercial y de marketing. Para ello es importante analizar nuestras propias capacidades, en qué somos buenos, qué capacidades requiere el mercado y cómo estoy respecto a dichos requerimientos. Para ello sirve respondernos, entre otras, las siguientes consultas:


  • ¿Cuál es el expertise técnico requerido?
  • ¿Cuál es el nivel tecnológico necesario?
  • ¿Cuál es la capacidad de inversión necesario?
  • ¿Cómo estoy en cuanto a infraestructura?
  • ¿Cuál es mi nivel de innovación y creatividad?
  • ¿Qué imagen tiene mi marca?
  • ¿Cuál es mi velocidad de respuesta?
  • ¿Cuál es mi calidad de productos y servicios?

Hacer este análisis, y compararlo con las necesidades del mercado, me permitirá saber en qué situación me encuentro. Esta “autoevaluación” resulta fundamental hacerla antes de desarrollar un plan de marketing específico.

Una de las decisiones importantes en marketing es desarrollar una adecuada segmentación, es decir dividir el mercado en segmentos ya que los consumidores no tienen los mismos hábitos, costumbres, actitudes o percepciones. La segmentación es fundamental para definir el posicionamiento de nuestros productos y servicios. Cada una de las porciones en que dividamos el mercado debe tener políticas diferenciadas de precio, comunicación, producto y servicio.

La otra decisión trascendental en marketing es la definición del posicionamiento. El posicionamiento es el “lugar” que en la percepción mental de un cliente o consumidor tiene una marca, lo que constituye la principal diferencia entre ésta y la de nuestros competidores.

Para definir el posicionamiento, es importante primero identificar cuál es nuestra ventaja competitiva sustentable. Para ello debemos identificar los mejores atributos de nuestros productos y servicios, conocer la posición de nuestros competidores respecto de esos atributos, e identificar la ventaja competitiva que me otorgan esos atributos.

A partir de allí debemos definir nuestra estrategia de posicionamiento en función precisamente de las ventas competitivas percibidas. Dicha estrategia de posicionamiento debe ser adecuadamente comunicada al mercado a través de acciones de promoción y publicidad.

Debemos tener en cuenta que el posicionamiento debe estar alineado con la propuesta de valor que ofrecemos a nuestros clientes. Dicha propuesta de valor se materializa en: los productos y servicios ofrecidos, el precio de los mismos, la distribución y las acciones de promoción que hagamos sobre los mismos.




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